
Matthew Perry: «No podía decir nada a mi familia porque sabía que me diría que parara de drogarme»
A mediado de la década de los 90, mi hermana L. y yo nos volvimos locas por Friends. Fue la primera serie con la que compartimos chistes y risas en una edad en la que nos acercábamos -nos llevamos cinco años- y ella ya no era una renacuaja para mí.
De todos los personajes, el que más me gustaba era Chandler por sus chispeantes diálogos.
Viendo la entrevista que le hace la periodista norteamericana, Sawyer, a Mathew Perry en «Mathew Perry, últimas confesiones» me arrebata una ola de nostalgia.
Aquí pongo un extracto del libro que escribió el actor fallecido y sobre el que versa dicha entrevista.
«Nadie piensa nunca que algo realmente malo le va a pasar. Hasta que le pasa. Nadie regresa de un intestino perforado, neumonía por aspiración y una máquina ECMO. Hasta que alguien lo hace.
Como yo.
Estoy escribiendo esto en una casa alquilada con vista al Océano Pacífico. (Mi casa real está al final de la calle en proceso de renovación; dicen que llevará seis meses, así que calculo que alrededor de un año). Un par de halcones de cola roja vuelan en círculos debajo de mí en el cañón que lleva al Palisades. Es un hermoso día de primavera en Los Ángeles. Esta mañana he estado ocupado colgando obras de arte en mis paredes (o más bien mandándolas colgar, no soy tan manitas).

Mathew Perry murió a los 54 años de edad. Sólo dos años más de los que yo tengo ahora mientras escribo este artículo.

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