
Peggy cuenta la historia de la incorporación de la mujer al trabajo y el ascenso de su carrera profesional. Es una publicista muy buena, destaca por su creatividad y su olfato profesional. Es disciplinada y maja. Siente un vacío en su vida personal, y a veces, al llegar a casa se pone a llorar. Cosa que yo también he hecho un huevo de veces, quemada por los sinsabores y disgustos de la oficina.
Su peor apuesta fue quedarse embarazada de Pete Campbell al perder la virginidad, tener al bebé y luego darlo en adopción a su propia hermana
Si Peggy estuviera en Málaga comería en «El merendero de Antonio Martín». Tiene unas vistas alucinantes a la playa de La Malagueta. Se pediría un arroz meloso mar y monte, unas croquetas que son caseras y espectaculares y me recuerdan a las que hacía mi abuela Manola. Para culminar, almejas con vino blanco, aceite y perejil, y para beber, vino rosado.
Un diez.

Peggy saldría de las trapacerías, intrigas y emboscadas de Madison Avenue y se relajaría a solas. Luego podría visitarla Stan, su amor. Pero me imagino a Peggy sola en Málaga, deambulando a su aire por las callejuelas del centro, y alquilando un apartamento cerca de la catedral.
El merendero de Antonio Martín ha sustituido al tradicional restaurante Antonio Martín. Cuando era niña me echaron de la entrada mientras esperaba la ruta para el colegio León XIII con mi amiga Mónica. El portero nos dijo que hacíamos mal efecto de cara al negocio.
Pero pelillos a la mar.

«Mad Men» trata de la mentira, de la falsa la apariencia, del ego y de la vida. Es una de las series que irradia más verdad de toda la historia de la televisión.

Su creador Matthew Weiner nació en 1956. No es tan mayor como para recordar la época que evoca con tanta maestría «Mad Men». Su oficina es tal y como una esperaría del creador de la serie. Rezuma estilo vintage y tiene un mueble bar de caoba con todo tipo de licores. Pero el mobiliario venía con el edificio que es de 1955, y las botellas son regalos, una pena porque Weiner casi no bebe.
Para captar la sensibilidad de Weiner necesitas una buena dosis de introspección. Una foto de los actores de la serie en el set. Hay una tarjeta casera de uno de sus cuatro hijos en la que se lee: «Dad Men» en pastel rojo y negro.
Su biblioteca está abarrotada con novelas, ensayos y poesía. Desde «Diaries of Old Manhattan» a «Moby Dick».
Fue campeón de «Jeopardy». Antes que ponerle notas en el guipn se puso a bailar «Zou Bisou Bisou» para enseñarle lo que quería a Jessica Paré (Megan Draper) Weiner da la impresión de que nunca duerme. Escribió «Mad Men» los fines de semana y por la noche mientras trabajaba doce horas en una comedia que le alimentaba y le daba para pagar las facturas. Le gusta escribir por la noche.
Weiner empieza cada temporada de «Mad Men» leyendo el prefacio de «Collected Stories» de John Cheever: «A un escritor se le ve andar con torpeza, atarse la corbata con torpeza, hacer el amor con torpeza. Casi siempre está solo. Se enseña a sí mismo».

¿Dónde está «El merendero de Antonio Martín»? Plaza de la Malagueta, 4.
¿Dónde puedes ver «Mad Men»? En Amazon Prime Video.
¿De qué va? Aclamada serie dramática que narra los comienzos de una de las más prestigiosas agencias de publicidad de los años sesenta, y centrada en uno de los más misteriosos ejecutivos de la firma, Donald Draper, un hombre con un gran talento. «Mad Men» es la mirada a los hombres que dieron forma a las esperanzas y sueños diarios de los americanos de la época. En 1960 la publicidad era considerada una de las profesiones con más glamour. Era un momento de gran ebullición en todos los sentidos; la manipulación profesional y el acoso sexual son parte del trabajo y de los negocios. Sterling Cooper Advertising diseñaba mejor que nadie las campañas de publicidad. Su lema era: «No importa lo que seas. Lo importante es cómo lo vendas..
Lo mejor: Su verdad.
Lo peor: Nada.
¿Con quién verla? Con compañeras de trabajo.

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