El arte del guion, según Nuria Verde

Todo lo que quisiste saber sobre el guion de cine y televisión, pero nunca te atreviste a preguntar. Blog de Nuria Verde Hidalgo, periodista y guionista.

El machismo de Mad Men. Narrar, no adoctrinar

La primera vez que vi la serie no me fijé tanto en el machismo rampante, la segunda vez un poco más y la tercera mucho más, veía machismo y racismo por todas partes como buena hija del #Metoo.

«Mad Men» no alaba la actitud machista, sino que narra cómo era la sociedad de la época bajo el microscopio de ese entomólogo de Nueva York, que es Matthew Weiner y la época es ni más ni menos: finales de los 50, los 60 y gran parte de los 70. Pero el gran acierto de Weiner, creador de la serie, es que no predica sino que cuenta.

En el episodio de la primera temporada de “Mad Men”, Peggy destaca entre las mujeres de la oficina a la que los hombres espían mientras beben y comen a través de un falso espejo porque hay algo en ella que va a representar el nuevo modelo de mujer, con inquietudes profesionales, que asciende socialmente respecto a la generación de sus padres, a quien se le va a dar una oportunidad, gracias a Don Draper, quien se creó su propia oportunidad laboral también como si fuera una mujer o un negro, solo que es hombre y guapo, pero en su caso le lastraban sus orígenes sociales. Freedy también se fija en el talento de Peggy, pero de forma muy esquinada y matizada, como siempre sucede en “Mad Men”.

Por supuesto, Peggy va a tener una ‘mentora’ en la oficina, aunque sea una mentora esquinada y muy matizada como Joan Holloway, ya que “Mad Men” no funciona con estereotipos, o mejor dicho: se basa en ellos y les da muchos matices, como dice la guionista Carmen Llano.

Sin embargo, al mismo tiempo, Joan protege a Peggy de las ansias sexuales de Freedy.

Supongo que ahora te darán vales para la cena.
Joan a Peggy

Sin embargo, Peggy que proviene de una familia humilde de Nueva York, con orígenes religiosos, de Minnesota, y vive compartiendo piso, se llena de alegría y euforia.

Rachel, la nueva mujer

Rachel Mencken es la propietaria del negocio Almacenes Mencken, pero todo el mundo, en Sterling and Cooper, se la trata como si fuera la secretaria. Rachel sufre una doble discriminación antes de que se sepa que tiene dinero y que es la clienta: por ser mujer y por ser judía.

Rachel Menken es judía y su clientela también es judía, Don le propone que cambie las ofertas y la ropa amontonada por algo más sofisticado.

Hay que hacer una lectura no lineal de “Mad Men”, ver cómo hacía Cheever en las urbanizaciones ideales y preciosas de las afueras en las que si cavábamos hondo había gusanos y podredumbre sin perder el buen estilo estético, pero el fondo nunca se correspondía con la forma, hay que profundizar en la incomodidad moral y el desorden de unas vidas en la que los hombres hacen lo que quieren sin culpa alguna, y las mujeres no, y pagan las consecuencias, y a lo bestia. Para las mujeres criadas en un ecosistema patriarcal . Además, para las otras mujeres, las más rebeldes frente al patriarcado, resuena como una verdad. Hasta ahora habíamos visto representados los 50, los 60, los 70 en las series de forma nostálgica, con sus «cosas buenas de otra época». Pero no de forma realista, con su racismo, su machismo, su xenofobia, sus escalas sociales más rígidas como las de ahora. Hasta que llegó Matthew Weinner.

El machismo en «Mad Men».

Mattew Weinner, el creador de «Mad Men», no da puntada sin hilo. El machismo en «Mad Men».

Joanne Holloway solo iba a estar en el piloto pero su personaje creció gracias a Christina Hendricks.

El machismo en "Mad Men"

Rachel Menken es judía y su clientela también es judía, Don le propone que cambie las ofertas y la ropa amontonada por algo más sofisticado.

A veces tenemos opciones buenas
pero sin futuro.
Rachel a Don

El machismo se normaliza en los hombres y en las mujeres criadas en un ecosistema patriarcal. Además, para las otras mujeres, las más rebeldes frente al patriarcado, resuena como una verdad. Hasta ahora habíamos visto representados los 50, los 60, los 70 en las series de forma nostálgica, con sus «cosas buenas de otra época». Pero no de forma realista, con su racismo, su machismo, su xenofobia, sus escalas sociales más rígidas como las de ahora. Hasta que llegó Matthew Weinner.

Hay que hacer una lectura no lineal de «Mad Men», ver como hacía Cheever en las urbanizaciones ideales y preciosas de las afueras en las que si cavábamos hondo había gusanos y podredumbre sin perder el buen estilo estético, pero el fondo nunca se correspondía con la forma, hay que profundizar en la incomodidad moral y el desorden de unas vidas en la que los hombres hacen lo que quieren sin culpa alguna, y las mujeres no, y pagan las consecuencias, y a lo bestia.

Por ejemplo, nos fijamos en la trama de continuidad del personaje de Peggy Olson en la primera temporada. Atención spoiler. Campbell celebra su despedida de soltero en un bar con otros hombres de la oficina y unas chicas ad hoc con los que no consigue triunfar como seductor de una noche tal y como desea, su frustración le lleva a presentarse delante de la puerta del piso de Peggy y besarla, a Peggy le gusta y sabe que va a ser un hombre casado, pero lo acepta, aunque las consecuencias para ella son muy duras: se queda embarazada, pero niega el embarazo, lo cual provoca el encuentro final de Don Draper con su pupila cuando le dice la famosa frase que él se ha aplicado a su propia vida:

-Vive como si esto no hubiera pasado.

Puedes ver Mad Men en Amazon Prime Video.

El arte de extraer la verdad de la vida en "Mad Men"
El arte de extraer la verdad de la vida en «Mad Men»

¿Dónde puedes ver «Mad Men»?: En Amazon Prime Video.

¿De qué va? 7 temporadas. 92 episodios. Aclamada serie dramática que narra los comienzos de una de las más prestigiosas agencias de publicidad de los años sesenta, y centrada en uno de los más misteriosos ejecutivos de la firma, Donald Draper, un hombre con un gran talento. «Mad Men» es la mirada a los hombres que dieron forma a las esperanzas y sueños diarios de los americanos de la época. En 1960 la publicidad era considerada una de las profesiones con más glamour. Era un momento de gran ebullición en todos los sentidos; la manipulación profesional y el acoso sexual son parte del trabajo y de los negocios. Sterling Cooper Advertising diseñaba mejor que nadie las campañas de publicidad. Su lema era: «No importa lo que seas. Lo importante es cómo lo vendas…».

Lo mejor: La verdad que emana.

Lo peor: Nada.

¿Con quién puedes ver «Mad Men»? A solas.

Nuria Verde, escritora
Nuria Verde, escritora.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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Comments

Una respuesta a «El machismo de Mad Men. Narrar, no adoctrinar»

  1. […] para nosotras, las fans fervorosas de Mad Men, Jon no tiró la toalla. Malvivía en la industria, con pequeños papelitos en series olvidables, y […]

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