Sembrar, sembrar, sembrar para luego cosechar al final. Cada detalle cuenta en guion, cada frase es importante, no se dice al azar. Sobre todo esta norma rige en las películas de género policiaco.
Como guionista tienes que ser muy minuciosa, y sembrar en el primer acto, no dejando ningún cabo suelto.

En «Insomnio» ninguna frase del guion es casual.
¿Y qué decir de «Fin de fiesta»? La última película que he visto con la que he flipado como si me hubiera tomado un MDMA (igual me lo había tomado) Todos los detalles están cuidados al milímetro: la decoración de la casa solariega de finca andaluza con tronío aristocrático, los personajes pijastros, ese curilla más modernito con camisa gris clarita, los amigos cocainómanos que parecen salidos de una peli de Almodóvar cuando Almodóvar era Almodóvar, los gestos despectivos, altivos, sutiles de Carmina, una inconmensurable la pija, los puntos del guion.

Otro ejemplo, esta vez al contrario, de película que carece de detalles verdaderos tanto en el guion como en la dirección de arte como en la interpretación: «La habitación de al lado». La última obra de Pedro Almodóvar, que es más falsa que las galletas de dinosaurios.
Cada línea de diálogo suena a huera, a impostada, a palabrería. La dejo antes de llegar a la mitad cuando me digo: «La gente no habla así». ¿Cómo coño le han dado a semejante truño con peineta el León de Oro de Venecia? Coño, con los jurados de los festivales. Solo me gustan cuando premian a David Lynch.

Pobre Almodóvar, en menuda decadencia creativa ha caído mientras vive de los ecos del pasado, que resuenan a hueco por los túneles de viento y de gloria. Una película para olvidar.

Durante las últimas Navidades que pasé en Málaga con la sensación de estar en Los Ángeles, palmeras, sol, cielo, y guiris tomando gin tonics como si no hubiera un mañana, vi con mi madre la película «Raíces profundas». A pesar del paso del tiempo, todavía me conmueve la relación paternofilial tan peculiar que mantienen Shane y el niño protagonista de la película. Un chaval que quiere ser pistolero como Shane para proteger a su familia del cacique local.
-En la conquista del Oeste no había ley, los gobiernos federales no se habían creado todavía, no había policía ni jueces. Era un tiempo de caos-dice mi madre.
En cada detalle desolado del guion de la película, esa realidad está reflejada. Solo una barraca que hace de cantina, un almacén de comida, páramos, la ropa pobre que visten los granjeros, sus improvisados aunque alegres bailes en el patio de sus cabañas. Cada detalle huele a verdad.
Bravo por el guionista de «Raíces profundas» que se llama A.B. Guthrie.

¿Y qué decir de «Querer», una serie en la que cada detalle de guion está cuidado al milímetro. Desde la policía de acompañamiernto de víctimas de violencia de género y ahorrarnos la denuncia, el detonante, y meternos de lleno en la situación de sufrimiento que vive la protagonista con su marido. La acción ya empieza en «media res» cuando Miren ya ha denunciado a su esposo y ha vivido un infierno.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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Dios está en los detalles del guion.
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