¿Qué programa informático utilizan los guionistas?

Todas las series de televisión han sido en algún momento papel, quizás un paquete de folios, cuartillas o post it. Scripta manent. Las palabras permanecen. Y es verdad, al final siempre quedan las palabras, las verdaderas protagonistas de este sueño que acaba de empezar. ¿Qué programa informático utilizan los guionistas?

Un truco. ¿El programa informático que utilizamos los guionistas? Celtx

Vince Gilligan, creador de «Breaking Bad», con sus guionistas en la sala de escritura.

Escribir una serie no es rellenar datos, puntos o epígrafes, sino que es crear un mundo y saber tomar decisiones. A lo largo del proceso nos enfrentaremos a multitud de dudas, escollos, obstáculos, problemas, inconvenientes e interrogantes que nos pondrán una y otra vez en el atolladero de tener qué decidir qué camino seguimos. Nuestra labor como creativos es decidir correctamente, aplicar el sentido común, y no desfallecer. Lo importante es solucionar los problemas de modo que queden enterrados y nadie los perciba jamás. Necesitamos calma y cerebro para el objetivo que nos hemos propuesto.

Todo vale para encontrar la inspiración.

La ficción televisiva vive momentos de gloria. ¿Es una opinión? No, es un hecho. Las series son en el siglo XXI lo que las novelas en el siglo XIX y el cine en el siglo XX. Mientras otros formatos van decayendo, las series se encuentran en pleno auge. Es verdad que cada vez la competencia es más difícil pero también es cierto que cada vez hay más plataformas digitales que buscan contenido, sin perder nunca de vista que los espectadores se han vuelto más exigentes y difíciles de impresionar porque han visto a lo largo de sus vidas mucha ficción y no tienen la ingenuidad de hace unas décadas. Atinemos, demos en el blanco, entretengamos, hagamos reír, hagamos llorar pero sobre todo hagamos disfrutar. Sólo hay un mandamiento a la hora de escribir guiones: no aburrir.

Dalton Trumbo escribía sus guiones en la bañera mientras fumaba y bebía whisky y café

Toda la que quiera darse una oportunidad, que se la de. Siempre hay tiempo si una quiere, siempre se pueden sacar dos horas al día o una mañana de sábado. De todas las excusas posibles la peor es: no tengo tiempo. Cada español dedica cuatro horas a ver la tele al día. Ese tiempo dedicado a escribir, imagínate. Lo importante son tres cosas: sembrar, sembrar y sembrar. No pensar en cosechar. Hay que pensar en sembrar con alegría.

A veces no se te ocurre nada y estás más atascado que Nicolas Cage.
Johnny, de niño.

Lo importante si te gusta escribir es que los trabajos, las ideas, los sueños no se queden en nada.

No os olvidéis de John Kennedy Toole. ¿Quién?

Miles se lo pasaba teta en «Entre copas». El vino y la buena compañía le sacaban de su depre.

Miles, superdeprimido, hablaba con Jack, su alocado amigo, lamentándose de su desgracia por no haber publicado una novela en la que había invertido tres años de su vida y energía, un libro en el que había volcado sus ilusiones más profundas, sangre, sudor y lágrimas que diría Churchill. Un drama si eres escritor o crees ser escritor. Por si fuera poco, el pringado de Miles contaba que no se podía suicidar porque los escritores que se habían suicidado como Hemingway o Virginia Woolf habían publicado antes de acabar con su vida. A mí me jodería.

Miles no podía ser un escritor suicida porque a los ojos del mundo ni siquiera era escritor. Porca miseria.

Miles, el protagonista de «Entre copas» también es un escritor frustrado que ahoga su divorcio y su frustración en vino Syrah.

John Kennedy Toole, autor de «La conjura de los necios».

La desesperación de John cada vez se hizo más profunda. Él sabía que lo que había escrito valía mucho la pena, pero los demás no pensaban igual. Un buen día colocó una manguera en el tubo de escape y la introdujo por la ventanilla. Arrancó el motor y espero su muerte. Solo el posterior empeño de su madre hizo que La conjura de los necios viera la luz y ganara años después el Pulitzer, el galardón más importante que se otorga a una novela en Estados Unidos.

No quiero decir con esto que nos matemos si las cosas salen mal. No. Solo que sepamos, como John Kennedy Toole, que lo que hacemos es bueno, aunque otros se empeñen en decir lo contrario. Que seamos nuestro mejor aliado, y no nuestro peor enemigo. Que sepamos que al final las cosas salen, tarde, pero salen. Que aprendamos a administrar los tiempos y no nos desesperemos.

Sí se puede. Sí.

Hay que luchar todos los días y no dar nada por perdido. No desesperar jamás. Jamás. Las mayores recompensas serán siempre las propias. Solo nosotros sabemos cuando acertamos.

El arte de escribir es la práctica.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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