Akiva vives su propio viaje del héroe. En su caso, es el largo y difícil camino para convertirse en pintor, para sacar todos los cuadros que lleva dentro, para expresar su increíble talento. «Shtisel»: la soledad del pintor
Primero hay una invitación a la aventura, Akiva dice que no. Luego acepta y se enfrenta a una serie de intentos fallidos en los que Akiva no llega a buen puerto. Se le aparecen figuaras que lo ayudan y luego le frustran como su prima Libby:
¿Por qué no vamos a Tel Aviv? Iremos al mar.
Libby a Akiva

La soledad de Akiva, su frustración, su amor a la pintura, su alegría al pintar, su placer sensorial al coger el carboncillo y empezar a dibujar sobre el lienzo, se convierten en ecos en la nuca para ti y para mí que tenemos inquietudes artísticas.
Akiva Shtisel tiene talento para pintar, pero en sociedad ultrarreligiosa en la que ha nacido esas inclinaciones se ven como una herejía y le sitúan al margen de la sociedad. Y Akiva está enamorado de Libby y se quiere casar con ella. Nuchem, su suegro, le pide que abandone la pintura si quiere casarse con su hija, ¿qué debe hacer? ¿Cuál es la decisión correcta? Akiva está dividido en dos. Al final decide su corazón, porque es el corazón el que decreta los pasos que da en la vida Akiva Shtisel. «Shtisel»: la soledad del pintor.

Frustración y rechazo
Al principio su prima Libby va a animarlo con su apoyo y afecto, va a alimentar los sueños de pintar de Akiva. Pero su mentor, el galerista Kauffman, le rechaza diciéndole que tiene que despertar como pintor, captar algo más que un bonito dibujo, revelar algo sobre la humanidad y la vida.
Shulem despide a Akiva de la yeshiva y esto acerca al joven a Libby y su plan de ir a Tel Aviv. En el autobús, hay miradas, hay conexión emocional entre Akiva y Libby, y su prima se queda dormida sobre el hombro de Akiva. No hay ningún diálogo. Pero esa tierna intimidad, las miradas de los actores, algo de música discreta, y ese gesto mínimo de la cabeza de la amada en su hombro nos desvuelve durante un plano a nuestra adolescencia, cuando la alegría del enamoramiento era puro éxtasis.
No son fantasías, padre. Si Dios te ha dado un don, tienes que utilizarlo.
Akiva a su padre.
No es por mí, es por ti. Para que dejes de corretear por este mundo como un niño con el baby manchado de mocos.
Shulem a su hijo Akiva

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, Euforia, (Ediciones Azimut, 2025), y una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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«Shtisel»: la soledad del pintor.
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