
Me da buen rollo ver «Hierro» porque se bebe y se come mucho y bien. Vale, soy una tragaldabas. Luego está Candela Peña, imperial, cuánto me gusta esta actriz, y un guion de Pepe Coira. Además, mientras veo «Hierro», se produce un efecto de neuronas espejo estimuladas por el placer: Antonio Díaz se bebe una cerveza directamente de la botella, yo me bebo una Heinecken bien fresquita directamente de la lata. A eso lo llamo yo sincronización, oyes. El placer de beber y comer en «Hierro».
Me chupa un pie que durante algunos capítulos de la segunda temporada de Hierro, los guionistas se pongan pesadetes con tantas idas y venidas legales con la custodia de las hijas de Gáspar y Lucía mientras Candela siga bebiendo vinazos en su terraza frente a las escarpadas y oscuras montañas, y Díaz se siga tomando sus cervecitas que saca de la nevera en su platanal.

Hierro no alcanza el summum hedonista de «Rapa» donde se come y bebe y como espectadora salivo con esos vinazos y esos quesos y embutidos que se zampan los disfrutones de Javier Cámara y Mónica López, por cierto que voy a dedicar un post al respecto, porque Mamma mía qué geniales zampadas y bebercios hay en la serie, pero oyes, a un estilo más rústico «Hierro» también tiene sus momentos cocinillas.
Candela y Díaz se beben dos botellas de buen vino de la isla, (lo comenta Díaz) mientras se enfrentan a sus crisis existenciales. La crisis son menos crisis con un buen vino. El placer de beber y comer en «Hierro».

Y no sólo es el bebercio porque, todo y por su orden, el comercio también tiene su lugar en el universo físico y experiencial de la serie «Hierro». No nos equivoquemos amigas, que en la isla Candela y Díaz comen y comen bien.
La jueza, cuando sale tarde de trabajar y no le apetece cocinar, se para en una pizzería de Hierro y encarga una pizza para la cenita. El placer de beber y comer en «Hierro».
Candela es una jueza que acaban de destinar a El Hierro, la isla más remota del archipiélago canario. No le es ser fácil adaptarse a la vida en una comunidad que, como ella misma, tiene un fuerte carácter. Nada más llegar a la isla, Candela tiene que instruir un caso complicado: aparece asesinado Fran, un joven herrero, el mismo día en el que iba a casarse con la hija de Díaz, un oscuro empresario que enseguida se convierte en el principal sospechoso del crimen. Candela y Díaz están en lados opuestos de la ley, pero tienen un objetivo común: descubrir la verdad sobre el crimen.
La segunda temporada comienza poco tiempo después del final de la primera, y se centra en un caso de custodia de menores llevado por la jueza Candela que se complica.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, Euforia, (Ediciones Azimut, 2025), y una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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