El arte del guion, según Nuria Verde

Todo lo que quisiste saber sobre el guion de cine y televisión, pero nunca te atreviste a preguntar. Blog de Nuria Verde Hidalgo, periodista y guionista.

«Málaga 82». Capítulo 19

Málaga 82

Sinopsis

Málaga 82. Sara Rojas es una adolescente que no tiene amigos. La novela relata la historia de Sara y Margarita, alumnas de BUP en la “insignificante” ciudad de Málaga hace cuatro décadas. Margarita es extrovertida, popular y ha estado con innumerables chicos, pero encuentra su vida exasperantemente aburrida. Sara, por el contrario, es tímida y no ha conseguido tener ninguna relación desde que se mudó con su familia a Málaga hace un año. 

Capítulo 19

Sucedió el desastre de Annual, la debacle de la Armada Invencible, la batalla de Lepanto en el que pobre Cervantes se quedó manquito, nos acordamos de todo lo que se perdió en Cuba y Filipinas, pero nadie habla del desastre de Lemón donde a mí Margarita me rompió el corazón.

La música de A-HA atronaba el salón narcotizado y psicotrónico de la casa de Pablo, Take on me se colaba por mi tímpano y se amplificaba en mi cerebro. Estaba borracha por la ginebra con limón que me había bebido mientras deambulaba por el pedazo de chalet de Pablo buscando a Margarita.

El morreo a Pablo a Margarita aún duraba cómo si fuera un holograma dorado.

Sentí la voz verde y traicionera de una serpiente que siseaba en mi nuca:

-Te jodes.

Me di la vuelta, asustada. Sentí que la poca moral que me quedaba se me caía a las pezuñas.

María Ángeles, con su cara de porky llena de mala baba, me sonrió, aviesa y exultante de placer malicioso.

-Te gusta. Y ahora te jodes.

Las lágrimas me brotaron en los ojos pero las reprimí. No quería darle la satisfacción a María Ángeles, que me había maltratado fisica y psicológicamente en mi preadolescencia, recordaba ese terror y crueldad despiadada a la hora de comer. Todavía tenía cicatrices en mi cuerpo, vestigios de las heridas que ella me había infligido.

Mis ojos se cruzaron con los de Margarita.

-Sólo te ha traído aquí para humillarte. Oh, Sara pero eso ya lo sabes ¿no?

De repente. una sorpresa relampagueó en su rostro. Todo su ser se iluminó de goce malévolo.

-Oh, no, te lo habías creído, te habías hecho ilusiones. Era una apuesta. Nos apostamos mil pesetas a que Margarita no era capaz de arrastrarte a esta fiesta para que nos riéramos de ti. Bueno, en realidad la apuesta era que te besara pero a ella le dio demasiado asco. Ja, ja, ja. Se quedará en 500 pelas al final la broma. Pero, fite, vale la pena sólo por ver la cara que has puesto, payasa.

Mi humillación y me desazón interiores fueron absolutas. Me di la vuelta buscando la salida, grandes zancadas, y luego una carrera hacia la nada. De paso, cogí una botella de ginebra Larios como quien se agarra a un clavo ardiendo para salvarse, Lirios, decíamos para referirnos al garrafón que nos daban en los bares chungos, Icardi, decíamos para referirnos al Bacardi que también nos colaban en los bares buenos.

Triste.

Málaga 82

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