
Cómo es ese José Ramón, cuñá, que ni hecho de encargo. Pues no se planta el tío todos los sábados con comida china en bolsas y lleva a Berta a Torrevieja todos los veranos.
A José Ramón, de segurata en la puerta de un ministerio, le caga una paloma a su compi y le dice:
-Eso es buena suerte.
Cuando le caga a él, se calla el muchacho.
Y Berta dice:
-Últimamente, no hacemos otra cosa los viernes, ponernos moraos y ver una serie.
José Ramón, cargado con bolsas del chino: Todo esto quince euros.
-Me da pereza que lleguen los viernes-concluye Berta.
El plan es este: si José Ramón y Berta apartaran -para variar- algún verano el irse a Torrevieja y trastocaran su plan para aterrizar su aburrimiento de pareja en Málaga, estoy segura de que no saldrían del bar Boston del centro de Malaguita.
Buenas cervezas, buenos desayunos, mejores raciones, y eso sí, sin hacerse un agujero en el bolsillo que, en Málaga, hay que tener un olfato muy fino para la pasta con tanto guiri tontolaba pululando.

A Jose Ramón, el bar Boston le mola porque tiene terracita y ponen dobles de Estrella de Galicia que se te saltan las lágrimas. Y más baratas que en Madrid, oyes.
Vamos, de aquí a Lima.
Porque José Ramón es más de comprarse unas latas en el Mercadona y meterselas en un cubo con hielo para llevárselas a la playa. Irían a la Malagueta, al lado del roquedal del puerto de Levante, donde el alcalde De La Torre planea levantar la Torre Agakán, un hotelazo de 116 pisos, en el dique de dicho puerto. Aprovechad pareja, antes de que los saudíes nos conviertan Malaguita en un Nueva York cutrón y low cost.

En mi casa. competimos con los momentos más graaciosos de «Poquita fe», hasta mi madre participa porque he metido a mi madre en el ajo, faltaría más: que si la cena con Pepelu y con Pilar, que si cuando JuanRa se obsesiona con que su madre va a morir porque sale en una foto en el Google y toda la peña de esa foto la ha palmado, cuando la suegra pisa una mierda y José no se atreve a decirselo y la pasean por todo el barrio antes de meterla en casa y que enmerde el suelo, que si cuando se le cae el cuscús al vecino en el ascensor, de que si el gag del cuadro de Franco, que si cuando Pilar deja sola a Berta en la tienda, que cuando la colgada de su hermana adopta a un jubilado que se ha despistado de la residencia.

A Berta le mola más la ensaladilla rusa y los langostinos, aunque a José Ramón lo que le tira es la chistorra con papas y las croquetas caseras.
Luego José y Berta se ponen finitos de cervezas, dobles de Estrella de Galicia, y sus buenos desayunos de tostadas con aguacate y aceite (para Berta) y tostadas con mantequilla y mermelada de fresa para José que no se los salta un torero.

¿Dónde está el bar Boston? En Alameda de Colón 26. Distrito Centro.
¿Dónde puedes ver «Poquita fe»? En Movistar +
¿De qué va? Berta y Jose Ramón intentan vivir su vida lo mejor que pueden. Sus emociones, esperanzas y pasiones están atenuadas por el ruido del día a día. Pero ahí siguen. El ruido que rodea a Berta y a José Ramón lo provocan los suegros de este, siempre presentes; la hermana de Berta, la favorita de la familia; la madre de José Ramón, un alma libre aunque agotadora; el vecino, un ser despreciable, pero que vive pared con pared; los de la guardería donde trabaja Berta; los guardias de seguridad, compañeros del trabajo de Jose Ramón; los del bar; los vecinos; los amigos de los suegros; los amigos de la cuñada; los amigos de los amigos… Mucho ruido. Demasiado. Si pudieran apagarlo…
Lo mejor: El humor de Albacete y la originalidad de los guiones.
Lo peor: Que ya está tardando la segunda temporada.
¿Con quién verla? Con amigas para partirte la caja.

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