El arte del guion, según Nuria Verde

Todo lo que quisiste saber sobre el guion de cine y televisión, pero nunca te atreviste a preguntar. Blog de Nuria Verde Hidalgo, periodista y guionista.

«Málaga 82». Capítulo 23

Málaga 82

Sinopsis

Málaga 82. Sara Rojas es una adolescente que no tiene amigos. La novela relata la historia de Sara y Margarita, alumnas de BUP en la “insignificante” ciudad de Málaga hace cuatro décadas. Margarita es extrovertida, popular y ha estado con innumerables chicos, pero encuentra su vida exasperantemente aburrida. Sara, por el contrario, es tímida y no ha conseguido tener ninguna relación desde que se mudó con su familia a Málaga hace un año. 

Capítulo 23

Paso la tienda de artículos marineros, jerséis de rayas azules sobre fondo blanco que cuestan un pastón, chubasqueros y zamarras para el mar, que nadie compra, sólo algún padre pijo del club Mediterráneo, demasiado aburrido, demasiado forrado. 

A lo lejos, el faro apagado, ya que está en desuso, se yergue impasible y digno como un falo blanco evanescente en la oscuridad. Me arrastro y por fin llego a mi portal. Miro el reloj, cuya esfera tiene una media luna, sencillo, precioso que me regaló mi abuela por mi cumpleaños. Son las cinco de la mañana. Me desgarra de ternura mi abuela. No quiero que sufra por mi culpa. Así que lo ocultaré todo. Guardaré mi dolor psíquico en un cofre de siete llaves.  

Siento el cuerpo dolorido como si me hubieran pegado una paliza. Empujo la puerta de celosías de madera y cristal tintado tras introducir la llave. Me sumerjo en el ambiente submarino, tenebroso del interior del portal. Los porteros nunca están allí sino en la garita del garaje para ver qué coche entra y qué coche sale. 

-Tus padres pagan un barbaridad de comunidad y en esta casa tenemos que entrar por la corrala-decía mi abuela. 

Normalmente, si no tenías llave, entrabas por el garaje. 

Los porteros hacían chanchullos con los aparcamientos libres o de los dueños que se iban de vacaciones con el coche. Los alquilaban al mejor postor. Eran unos aparcamientos muy golosos porque se encontraban en pleno corazón del Paseo Marítimo, con la playa de La Malagueta enfrente, por detrás el puerto y a dos pasos del centro de Málaga. 

Es una suerte que mis padres estén en Salzburgo oyendo «La flauta mágica» de Mozart. Así tengo que dar menos explicaciones. 

Pero ese es un pensamiento que tengo a posteriori cuando me haya curado. La vieja compañera se come cualquier reflexión positiva, devora toda suerte.   

Málaga 82

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