«Reggie»: El humor de un depresivo milenial

Hace cuatro años, mi amiga C. me contó una historia que pensé que podría ser un guión. C. se acababa de separar y compartía la custodia de los niños con su ex. Cuando no le tocaba a ella la casa, se iba a otro piso compartido con otras madres en su misma situación. Por allí se pasaba X, un chico muy dulce y ex yonki de buena familia, que había a la clínica del Doctor León alias «yonki palace» a desintoxicarse. En ese sitio, su psiquiatra le había aconsejado ir a una caballeriza a cuidar de un caballo como parte del proceso terapéutico porque los animales nos dan un amor incondicional. No era un perro. No era un gato. Era un caballo. X. hablaba de su caballo con ternura, abstraído como alguien que ha sufrido mucho. ¿Y si la relación con el caballo continuará?

Bueno, tira millas Nuri, que nos vamos el tema. Aburrida, en mi bici del gimnasio, después de ver tres veces el boletín del 24 horas que se emite en la tele encima de las cintas de correr, en bucle, ya he visto tres veces el gentío en Ferraz, a María José Montero jaleando a las masas, Gaza, y que Francisco Rico se ha muerto, busco una pelí que ver en mi móvil, mientras le doy a los pedales. Encuentro «Reggie», 8,1 en IMBD. El slogan me atrae de inmediato: «Comedia de un depresivo milenial». Esa es la mía.

Lo mejor de «Reggie» es que es una peli muy buena y muy desconocida. El primer plano es normal y conocido: Mitch deprimido comiendo palitos de Doritos mientras su novia le grita que no ha fregado los cacharros, una novia a la que quiere, «pero como yo me odio a mi mismo, quiero que también me odie, fui yo el que cortó». Pero la peli coge vuelo: Mitch en la oficina, con un compañero gilipollas que le grita que vuelve a estar en el mercado y le propone que salgan por ahí a follarse a unas tías, no juntos, por separado, no con él, no es marica, el tío es un capullo de primera, pero Mitch sigue en su alienación vital, volando por debajo del bienestar. La depresión y la ansiedad de Mitch se vuelven un iceberg tóxico. Sus amigos le ven tan mal que le hacen una intervención para que vaya a terapia.

-Eso lo hacen los demás, no yo-dice Mitch.

Reggie, la pony latina

Obviamente, el guion sería flojo y manido si Mitch fuera a terapia y le saliera todo mal, sufriera, pero luego se pusiera bien, gracias a la terapia. No, no puede ser eso, me digo. Y no es eso porque Mitch acude a un centro de animales terapeúticos, hay perros, hay una pony encantadora y vulnerable que se llama «Reggie» por «Regina», con un Gary Busey haciendo de coach zumbao, y es el eco animal de Mitch.

Original. Punto positivo. Y luego me flipa el humor: casi británico (pero no, la peli pasa en Estados Unidos), sensible, depresivo. Un momento, un momento, ¿se puede hacer humor con la depresión? Pues claro que sí.

Aquí lo importante es el tono, la mirada, compasiva, irónica, doliente, empática. Genial la secuencia en la que Mitch se raya a posteriori hasta el desquicie con un comentario que le hace su amigo Marshall: No fui a tu intervención porque me resultas estresante.

El guion cuenta la historia de Mitch, a quien sus amigos intervienen para que vaya a una psicóloga, tras otra ruptura sentimental,. Es una alternativa para romper sus ciclos de autosabotaje. El protagonista de la película sufre con sus problemas de comunicación, miedo, depresión y ansiedad. Mitch da un giro a su vida cuando, propulsado por la impulsividad,  adopta a una pony que tiene problemas de ansiedad.

Tiene alguna secuencia flojeras de guion cuando, por ejemplo, Mitch se va a tocar con su grupo y deja a Reggie sola tras decirle: No te cagues ni las líes eh, y ya sabemos que la pony la va a liar bien liada.

Es una peli que, con muy pocos medios, saca partido a un buen guion. Actuación de los actores pegada a la realidad y a la verdad. La enfermedad mental se trata con respeto y con reconocimiento.

Se nota que Jacques Belliveau, el director-guionista-actor es un tío creativo y sensible. Se trasluce en cómo ha escrito el guion, que es sencillo y, al tiempo, profundo,

Una película súper recomendable para fin de semana de mayo.

¿Dónde puedes ver «Reggie»? En Amazon Prime Video.

¿De qué va? El guion cuenta la historia de Mitch, a quien sus amigos intervienen para que vaya a una psicóloga, tras otra ruptura sentimental. Es una alternativa para romper sus ciclos de autosabotaje. El protagonista de la película sufre con sus problemas de comunicación, miedo, depresión y ansiedad. Mitch da un giro a su vida cuando, propulsado por la impulsividad,  adopta a una pony que tiene problemas de ansiedad.

Lo mejor: Su delicado humor.

Lo peor: Alguna secuencia previsible.

¿Con quién verla? A solas.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.

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