«Aquel día nació un nuevo Óscar. Se allanó mi camino al éxito y a la perdición»

«Los Farad» sigue una estructura clásica del outsider que logra entrar en una familia envidiada y rica, en una mafia, y pasa de ser un mindundi que no tiene nada pasa a un fucking winner que lo tiene todo. Es el leit motif del pez fuera del agua que logra adaptarse a la nueva pecera, y lo hace mejor que los peces depredadores que nadan en ella.
El guion está basado en una historia real de Óscar, el chico de Aluche al que le gustan los futbolines y los petardos y es un huérfano que se ha criado en un orfanato muy al estilo de Oliver Twist de Charles Dickens, que pasa a vivir en la lujosa Marbella de los años 80.
Y claro, años 80 hay por un tubo: beautiful people, Gunilla y su marido Luis Ortiz, Julio Iglesias, los calentadores, las mallas de colorines, el aerobic, ojo que Óscar es monitor de aerobic de señoras ricas que tienen una cita con su cuerpo en el gimnasio Candonga que le montan Los Farad en Puerto Banús, música ochentera a tutiplén, Mercedes clásicos, luces estroboscópicas, sol, piscinas y chalets de nivelón.
Es una historia que sigue el trazo mítico que dejan películas como «Uno de los nuestros» de Scorsese o «Una historia del Bronx» de Robert de Niro: chaval fascinado por una familia, -sobre todo por un padre que no ha tenido, que aquí es Leo Farad interpretado con convicción por Pedro Casablanc, que oye, te lo crees haciendo de traficante de armas argelino porque le echa caradura y tira pa’alante- que quiere comerse el mundo, pero el mundo se lo come a él.
«Los Farad» es la gran apuesta de Amazon Prime Video por la ficción española.
Década de los ochenta, Óscar, sin futuro y sin un duro, conoce a una familia súper guay, Los Farad. Solo hay un problemilla: son traficantes de armas. ¿Tiene Óscar un dilema moral? Pues no te creas. Se pasa el problemilla por el forro. Hay que triunfar, bro, y si tienes escrúpulos morales te quedas en Aluche viendo cómo tira petardos el tío Manuel, un espectacular Fernando Tejero -qué buen actor es- en una cantera.
Por otra parte, Manuel es la única familia que ha conocido el huérfano Óscar y le advierte del mal camino que está cogiendo al juntarse con Los Farad.
-¿Tú te fías de esa gente?
-Tienen las cosas claras.
-No te he preguntado eso.
-Es como si me hubieran elegido.
Así mismo, la historia real de la serie nunca se había contado. Es una buena historia con la que Amazon busca llamar la atención. Y lo consigue.
A ver, «Los Farad» no es el tipo de serie que a mí me gusta pero reconozco que está bien hecha y que el guion se basa en un historión.
Además, «Los Farad» tiene unas secuencias del tío Manuel, antiguo hacedor de explosivos en las minas de Río Tinto, fabricando napalm, en plan hacemos química casera, que me recuerdan mucho a las secuencias de «Breaking Bad» de Walter White y su compinche en el desierto de Alburquerque -aquí las afueras de Aluche- que son muy carismáticas.
Los guionistas siguen la técnica de «Óscar tiene que pasar diferentes pruebas, a ver si lo consigue, a ver si vale para el desafío.
-Hay un momento en la vida en el que te juegas todo a una carta y el fracaso solo tarda un instante en llegar-dice Óscar.

Pero, con «Los Farad» también aprendes un montón de geopolítica, del caos de la guerra de guerrillas en África y en Sudamérica. Te enteras de cómo funciona el negocio del tráfico de armas -negocio opaco donde los haya- conoces los intríngulis de necesitar un certificado para traficar con Kalashnikovs y Napalm, de contar con un mediador que te introduzca en una zona, Oriente Medio, por ejemplo. Primero, cargas en fábricas de armamento de Polonia, y luego descargas en un puerto del Mediterráneo. Luego, a armar hasta los dientes a guerrillas de izquierda, trabajo de Leo Farad, o a guerrillas de derechas, tarea de Mawad, un trasunto de Raymond Nakaichan, al que le secuestraron a la hija, Melodie, en 1987.
-Todo es legal-dice Leo.
La serie podría llamarse «Corrupción en Marbella» y te la creerías igual: excesos, coca, Julio Iglesias y un pastizal. Es lo que tiene el tráfico de armas: que es un negocio muy lucrativo, y está en manos de cuatro gatos.
La Costa del Sol, en los 80, estaba copada por mafiosos árabes y delincuentes de todo pelo. No era como ahora que la domina la mafia rusa.
-¿Dónde estoy?-pregunta Óscar a su novia, Sara Farad.
-En tu sitio.
-¿Pero mi sitio no era un gimnasio en Marbella?

¿Dónde puedes ver «Los Farad»? En Amazon Prime Video.
¿De qué va? Marbella, años 80. Oskar es un chico que sueña con montar un gimnasio y termina adentrándose en el fascinante mundo de la Costa del Sol, con su jet set, sus excentricidades y su geopolítica. Oskar consigue todo eso gracias a los Farad, una familia que le ofrece un futuro, con el más inesperado de los oficios: el tráfico de armas.
Lo mejor: La banda sonora y los giros de guion.
Lo peor: La superficialidad.
¿Con quién verla? Con amigas.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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