
Vaya por delante que «Crime» de Irvine Welsh es un buen thriller, con fuerte sabor a whisky y a lluvia escocesas, a barrios oscuros de altos y grises edificios victorianos del viejo Edimburgo- Eso sí, tras ver la serie, se me quitan las ganas de ir a Edimburgo de por vida por el mal rollo que me da. San embargo, la veo porque me emociona y me interesa Dougray Scott, el actor que interpreta al inspector atormentadísimo, Lennox, a quien el asesinato de una niña de 13 años le duele de verdad. Los agujeros de guion de «Crime» de Irvine Welsh,
Pero la trama del crimen tiene más agujeros que un reluciente queso Gruyere y no se sostiene ni jarta de whisky con sabor a turba. Hay cuestiones incomprensibles ya de inicio, hay hechos poco creíbles, hay rábanos cogidos por las hojas y más conejos blancos que los que salen del mago Pop. ¿Te atreves a descubrir dónde están los siempre ocultos e interesantes agujeros de guion en «Crime»? ¿Te atreves a jugar conmigo a destripar la trama criminal y a descubrir sus inconsistencias? Nos vamos a divertir. Ya verás.
Cuando una colegiala de Edimburgo es secuestrada, Ray Lennox, se identifica fuertemente con la víctima. Él cree que el perpetrador es el asesino en serie Mister Confectioner y sus jefes creen que Confectioner está ya tras las rejas.
Primer agujeraco: desde el minuto uno la policía sabe que una furgoneta blanca es el vehículo que ha utilizado el asesino para secuestrar a Britany, la víctima. Además, la policía tiene una matrícula parcial de la furgoneta, hecho que acota mucho la búsqueda de la furgo en cuestión. Pues bien, la mejor pista para encontrar al secuestrador se abandona como un perro en una gasolinera en agosto.
Segundo agujeraco: Edimburgo está plagada de cámaras de seguridad. Lo vemos en el momento del secuestro de Britany cuando el asesino fuerza a la niña a meterse en su furgoneta y la cría desaparece. Pues bien, cuando el criminal deja al cadáver de la niña apoyado en uno de los monumentos históricos más relevantes de la ciudad escocesa, pero ninguna cámara lo graba o si lo graba es en plano general yéndose. No me lo creo. Es meter con calzador una secuencia que interesa al guionista. Pantomima ful.
Tercer agujeraco de guion: la acusación a Gulliver, el político facha que está en contra de la independencia escocesa, malo malísimo. En pleno proceso electoral, el pavo va a una reunión de Alcohólicos Anónimos para confesar sus vicios. Y el plus pa el salón.
Además, Gulliver tiene prácticas homosexuales sadomasoquistas extremas. El prenda haría bien en ocultarlas en último rincón de una habitación cerrada. Pues no, en lugar de hacer eso, se pone a tiro alquilando dicha habitación a un sospechoso ligado a la madre de la niña víctima del secuestro y pareja sexual. De locos. En fin, una patata frita en forma de guion, un chorizante colgante del último clavo, un vale todo empachado y estomagante. Un truño de trama criminal.
Me he cansado del género policiaco. Las tramas criminales me agotan. Será eso. Mi capacidad de asombro se ha extenuado.

Un detalle que me llama la atención en el daguerrotipo sociológico de la familia de Britany: la ropa tendida en el salón de su casucha. Pobreza sin sol. Un detalle que te dice todo lo que hay que saber sobre la desgraciada vida de esa madre.
Como punto positivo destaco la elegante realización de Irvine Welsh. Mucho dron, mucha steady, mucho movimiento, mucho zoom al angustiado Lennox, muchos medios. El escocés imprime un sello de calidad híperrealista indicutible.

¿Dónde puedes ver «Crime»? En Movistar +
¿De qué va? 2 temporadas. 12 episodios. Cuando una colegiala de Edimburgo es secuestrada, DI Ray Lennox, se identifica fuertemente con la víctima. Él cree que el perpetrador es el asesino en serie Mister Confectioner y sus jefes creen que Confectioner está ya tras las rejas.
Lo mejor: La elegante dirección.
Lo peor: Es imposible emocionarse.
¿Con quién verla? A solas.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, Euforia, (Ediciones Azimut, 2025), y una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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