
Hoy voy a hablaros de algo muy importante en la estructura de una serie que no sea una miniserie, es decir que se prolongue en temporadas sucesivas y no sea autoconclusiva en una única temporada. Me refiero a saber acabar en alto una temporada. Se trata del famoso «cliffhanger», pero esta vez no del episodio, sino de la temporada. Hablamos de un giro de guion final que afecta a la columna vertebral de la gran trama de continuidad.
Hasta el límite
Acabar en alto una temporada significa colocar al personaje principal en una situación extrema y muy excitante, que lleva al límite tanto al protagonista como a la espectadora.
Atención spoilers. Me es imposible explicar esta cuestión, sin desvelar hechos de las tramas, ya que los giros de temporada afectan y conforman la estructura de una serie de televisión.
La confesión de Finley
«Generacion Q», la serie de Showtime, tiene dos temporadas. El giro de guion al que me refiero ocurre al final de la primera temporada que acaba muy en alto porque Finley le confiesa a Sophie que la ama de verdad y le pide que no se case con Dani. Se da la circunstancia de que Dani, la prometida de Sophie, la espera en el aeropuerto. Se justifica el hecho de que Finley tiene que volver a casa, a Iowa, para asistir a la boda de su hermana, y se siembra dicho hecho al principio de la temporada. Finley también espera, sin mucha esperanza, a Sophie en el aeropuerto.
Sophie corre al aeropuerto y se le ilumina la cara al ver a su amada. Corte y fin de temporada. ¿A quién ama? ¿A quién ha elegido Sophie, el personaje más interesante de «Generación Q»?
Se siente. Tendrás que ver la segunda temporada de la serie si quieres saberlo.
Os recuerdo que «Generación Q» es la continuación de «L word», la serie sobre una grupo de amigas lesbianas, que nos contaba sus aventuras y desventuras, o cómo la definió su creadora Ilene Chalken: una serie sexy donde pasan muchas cosas sexys. El problema es que las cosas sexies se repiten más que el ajo, pero ese es otro cantar.
Las guionistas juegan a crear la tensión a los espectadores con la llegada de Finley al aeropuerto, donde la esperan sus dos amadas, con el interrogante sobre si se quedará con Finley o planteará a Dani.
A mí, la serie no me gusta, la verdad, pero este cliffhanger está muy buen contado e incluso de las series malas se pueden aprender cosas buenas de guion como pasa en «Generation Q»
Matar al padre
«Succession» es la despiadada crónica de las luchas de poder de la multimillonaria y disfuncional familia Roy. La serie va camino de convertirse en leyenda de la ficción televisiva, mirando ya a los ojos a otros hitos históricos de HBO como ‘Los Soprano’ o ‘The wire’. Exponemos aquí algunos de los argumentos que explican su éxito y su grandeza.

Mejor drama en 2020 en los Emmys, «Succession» es una gran serie. Ojo, al principio empezó confusa, y me perdía en los tecnicismos de OPAS hostiles, filiales subsidiarias y tecnicismos financieros, pero Jesse Amstrong ha sabido encauzarla haciendo una jugada maestra: mantener vivito y coleando al gran bicho aka Logan Roy y destrozar primero y luego resucitar a Kendall, su hijo, un nuevo Hamlet que sólo quiere matar al padre.
La primera temporada de «Succession» requirió de mi paciencia. Me sentía confusa por culpa de unos diálogos veloces sobre adquisiciones empresariales, votaciones de accionistas y los movimientos dentro de Waystar Royco. Me perdía en la trama por un tecnicismo de la misma forma que a menudo se necesitaba un mapa de tramas y personajes al ver «Juego de tronos» (es así como nos había entrenado HBO).
Pero la ironía me salvó. Y luego la profundidad de la vida real con los problemas de salud de Logan Roy. Había drama y del bueno: la pura realidad. No tiene nada de gracioso ver a un anciano mearse en las cortinas de la habitación por culpa de una demencia.

Nuria Verde Hidalgo, autora de este blog, ciclotímica y apasionada de la vida. Ama escribir. Recientemente, la escritora y periodista ha publicado, Euforia, (Ediciones Azimut, 2025), y una entre catorce, El tercer hombre (Ediciones Silex, 2024) En 2020 publicó la novela El verdadero tercer hombre (Ediciones del Viento), en 2021 Los crímenes de Atapuerca (Caligrama), y en 2007 publicó Cómo crear una serie de televisión, con Gonzalo Toledano (Ediciones T&B), su primera incursión en la teoría y práctica del guion televisivo. En cuanto a su formación, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. En 2010, fue finalista en los Premios Goya con su corto, Terapia.
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